Cuando una mujer se plantea una labioplastia, suele imaginar primero el resultado. Sin embargo, muchas de sus dudas más importantes tienen que ver con lo que ocurrirá durante las semanas posteriores.
“¿Podré sentarme con normalidad?”, “¿cuándo podré volver a trabajar?”, “¿cuánto dura la inflamación?” o “¿cuándo podré retomar las relaciones sexuales?” son preguntas habituales.
La recuperación no sigue exactamente el mismo ritmo en todas las pacientes.
La técnica utilizada, la anatomía, la actividad laboral y la forma en que cada organismo cicatriza influyen en la evolución. Por eso, los plazos generales pueden servir como orientación, pero nunca deben sustituir las instrucciones del cirujano.
Una recuperación adecuada no consiste en volver cuanto antes a todas las actividades. Consiste en dar a los tejidos el tiempo necesario para cicatrizar sin presión, fricción o esfuerzos innecesarios.
El primer aspecto que debe conocerse: habrá inflamación
Después de una labioplastia, la zona puede verse más grande, irregular o asimétrica que antes de la operación.
Esto resulta desconcertante para algunas pacientes.
Han esperado meses para ver un cambio y, al observar la zona durante los primeros días, encuentran inflamación, hematomas o una forma que todavía no reconocen.
No significa que ese sea el resultado.
La inflamación modifica temporalmente la apariencia de los tejidos y puede afectar más a un lado que al otro. Durante las primeras semanas no debería realizarse una valoración estética definitiva.
Las primeras 24 horas
Durante el primer día, la prioridad es descansar y controlar las molestias.
La paciente puede sentir presión, escozor, tirantez o incomodidad al sentarse. También puede aparecer un pequeño manchado.
Conviene adoptar una postura cómoda, evitar pasar demasiado tiempo sentada y levantarse para caminar suavemente cuando el equipo médico lo autorice.
La medicación debe tomarse siguiendo la pauta indicada. No deben añadirse antiinflamatorios, cremas o productos de higiene por iniciativa propia.
Si se recomienda frío local, debe aplicarse de manera protegida. El hielo nunca debe entrar en contacto directo con la piel.
Veamos un ejemplo …
Imaginemos una paciente que trabaja frente al ordenador.
Al día siguiente de la cirugía se encuentra razonablemente bien y piensa que quizá podrá retomar su jornada casi con normalidad. Sin embargo, después de permanecer sentada una hora, nota un aumento de la presión y de la inflamación.
Esto no significa que la recuperación vaya mal. Significa que la actividad que parece ligera puede seguir ejerciendo presión sobre la zona.
Durante los primeros días suele ser útil alternar posiciones, realizar pausas y no planificar una incorporación laboral demasiado rígida.
El hecho de poder caminar o realizar algunas tareas no significa que el cuerpo esté preparado para una jornada completa.

El segundo dia
La inflamación puede aumentar durante las primeras horas antes de empezar a disminuir.
También pueden aparecer pequeños hematomas, escozor al orinar y dificultad para encontrar una postura cómoda.
En esta fase es conveniente limitar las caminatas largas, los desplazamientos innecesarios, las escaleras repetidas y las tareas domésticas que impliquen esfuerzo.
La evolución debería ser gradual. El dolor puede existir, pero debe ser controlable con la medicación prescrita.
Si aumenta de forma importante, aparece un hematoma grande o un lado se inflama de manera repentina, debe consultarse.
La primera semana: proteger antes que acelerar
Durante la primera semana, muchas pacientes sienten que cada día pueden hacer un poco más.
Es una buena señal, pero no significa que la cicatrización haya terminado.
Todavía puede haber inflamación, sensibilidad, tirantez y diferencias entre ambos lados. Las suturas pueden ser visibles y la zona puede resultar incómoda al contacto con la ropa.
En esta fase conviene mantener una actividad suave, utilizar prendas amplias y evitar todo aquello que produzca presión o fricción.
Los puntos suelen ser reabsorbibles. No deben cortarse, tirar de ellos ni intentar retirarlos, aunque alguno resulte visible o molesto.
La revisión médica permitirá comprobar que la herida evoluciona correctamente.
La segunda semana
Durante la segunda semana suele disminuir la incomodidad al caminar y sentarse.
La paciente puede sentirse casi recuperada para muchas actividades cotidianas. Sin embargo, la cicatriz todavía es reciente y no está preparada para ejercicio intenso, presión prolongada o relaciones sexuales.
Esta es una fase en la que resulta fácil confiarse.
Una mujer puede pensar que, como ya no tiene dolor, puede volver al gimnasio o utilizar ropa muy ajustada. Pero el tejido puede seguir inflamándose con el esfuerzo aunque las molestias iniciales hayan desaparecido.
La progresión debe ser gradual.
¿Cuándo puedo volver al trabajo?
La respuesta depende más del tipo de trabajo que del nombre de la intervención.
Una paciente que puede trabajar desde casa, levantarse con frecuencia y adaptar su postura probablemente se reincorpore antes que otra que pasa ocho horas sentada sin pausas.
Quien trabaja de pie, camina constantemente o carga peso puede necesitar más tiempo.
También debe tenerse en cuenta el desplazamiento. Conducir durante mucho tiempo o utilizar transporte público lleno puede resultar más incómodo que la propia actividad laboral.
La fecha adecuada debe acordarse según la evolución y las exigencias concretas del puesto.
Sentarse y conducir
Sentarse puede resultar molesto durante los primeros días porque aumenta la presión sobre la zona.
Conviene cambiar de postura y evitar periodos prolongados sin pausas.
La conducción debe retomarse cuando la paciente pueda sentarse cómodamente, mover las piernas con libertad y frenar de forma rápida sin dolor. Tampoco debe conducir si está tomando medicación que pueda afectar a la atención o los reflejos.
No existe un día exacto válido para todas las pacientes.
Higiene: cuidar sin irritar
Después de una labioplastia, algunas pacientes sienten miedo de tocar la zona y otras tienden a limpiarla con demasiada frecuencia.
Ambos extremos pueden ser problemáticos.
La higiene debe ser suave. Es importante lavarse las manos, seguir las indicaciones del equipo médico y secar la zona sin frotar.
No deben utilizarse perfumes, desodorantes íntimos, duchas vaginales ni productos cicatrizantes no indicados.
Una higiene agresiva puede irritar los tejidos y retrasar la recuperación.
La ropa también forma parte del postoperatorio
Durante las primeras semanas resulta más cómodo utilizar ropa interior transpirable y prendas amplias.
Los vaqueros ajustados, leggings compresivos, tangas o ropa deportiva estrecha pueden aumentar el roce y la sensación de presión.
Muchas pacientes descubren que pueden realizar una actividad sin molestias con un vestido o pantalón amplio, pero sienten incomodidad al utilizar una prenda más rígida.
Escuchar esas señales ayuda a avanzar de forma prudente.
Caminar sí, pero de manera progresiva
Las caminatas suaves suelen recomendarse para mantener la movilidad.
Durante los primeros días, conviene recorrer distancias cortas y detenerse si aumenta la inflamación.
Caminar alrededor de casa no equivale a realizar un paseo largo, ir de compras o pasar varias horas fuera.
La actividad puede ampliarse de forma gradual según la respuesta de los tejidos.
¿Cuándo puedo volver al gimnasio?
La vuelta al deporte debe organizarse por etapas.
No todas las actividades generan el mismo impacto. Un ejercicio suave de brazos no produce la misma presión que correr, hacer sentadillas, montar en bicicleta o practicar equitación.
Las actividades con impacto, fricción o presión directa sobre la vulva suelen requerir una espera mayor.
Retomar el ejercicio demasiado pronto puede aumentar la inflamación, irritar la cicatriz o provocar la apertura parcial de la herida.
Como referencia general, el ejercicio intenso suele posponerse varias semanas, pero la autorización debe basarse en la evolución observada durante las revisiones.

Ciclismo, spinning y equitación
Estas actividades merecen una atención especial porque producen presión directa sobre la zona intervenida.
Aunque la paciente ya pueda caminar con normalidad, el contacto con un sillín puede seguir resultando perjudicial.
Volver demasiado pronto puede provocar dolor, inflamación, irritación de la cicatriz o retraso de la curación.
La ausencia de molestias en la vida cotidiana no significa que la zona esté preparada para soportar esa presión.
¿Cuándo pueden retomarse las relaciones sexuales?
Esta es una de las preguntas que más cuesta formular y una de las más importantes.
Las relaciones sexuales con penetración deben esperar hasta que la cicatrización sea suficiente y el cirujano lo autorice.
Retomarlas antes de tiempo puede provocar dolor, sangrado, apertura de la herida, infección o una cicatriz problemática.
Como orientación general se habla habitualmente de varias semanas, pero no debe utilizarse una fecha fija como garantía.
Cada paciente cicatriza de forma diferente.
Cuando se autorice la actividad sexual, conviene retomarla gradualmente, utilizar lubricación cuando esté indicada y detenerse si aparece dolor.
La presión por cumplir una fecha o satisfacer a la pareja no debe condicionar la recuperación.
Tampones, piscinas y baños
Mucho cuidado con esto. Los tampones y otros productos internos deben evitarse hasta que el cirujano confirme que la cicatrización es adecuada.
Las piscinas, el mar, los jacuzzis y las saunas suelen posponerse mientras la herida no esté completamente cerrada. Aunque el agua parezca limpia, la humedad prolongada y determinados microorganismos pueden aumentar el riesgo de irritación o infección.
La ducha y la higiene diaria se realizarán siguiendo las indicaciones facilitadas por la clínica.

¿Cuánto dura la inflamación?
La mayor parte de la inflamación disminuye progresivamente durante las primeras semanas, pero puede quedar un componente residual durante más tiempo.
Algunas pacientes observan pequeños cambios durante varios meses.
La técnica, la cantidad de tejido tratado, la actividad física y la respuesta individual influyen en la duración.
Comparar la evolución con fotografías de otra persona suele generar preocupación innecesaria. Dos pacientes operadas el mismo día pueden presentar ritmos de recuperación diferentes.
La cicatriz necesita tiempo
Toda labioplastia produce una cicatriz.
Al principio puede verse enrojecida, endurecida, sensible o irregular. Con el tiempo suele suavizarse y hacerse menos perceptible.
La evolución depende de la técnica, la genética, la tensión sobre la herida, el tabaco, la posible aparición de infección y el cumplimiento de los cuidados.
No puede prometerse que la cicatriz sea completamente invisible.
Lo importante es controlar su evolución y consultar si aparece dolor persistente, tirantez intensa o una zona que no mejora.
Cambios de sensibilidad
Durante el postoperatorio pueden aparecer hormigueo, adormecimiento, hipersensibilidad o sensación de tirantez.
Estos cambios suelen estar relacionados con la inflamación y la recuperación de los tejidos.
En muchas pacientes disminuyen progresivamente, pero existe la posibilidad de alteraciones persistentes.
Si aparece dolor quemante, hipersensibilidad importante, pérdida de sensibilidad mantenida o molestias durante las relaciones sexuales, debe comentarse en consulta.
Señales por las que debe consultarse
La recuperación no debe vivirse con miedo, pero es importante saber cuándo pedir ayuda.
Debe contactarse con la clínica si aparece fiebre, sangrado abundante, dolor creciente, inflamación repentina, secreción con mal olor, apertura de la herida o dificultad para orinar.
También es razonable consultar cualquier cambio que genere preocupación. Una pregunta realizada a tiempo puede evitar ansiedad y permitir comprobar que la evolución es normal.
El valor de las revisiones
Las revisiones no sirven únicamente para observar la cicatriz.
Permiten adaptar los cuidados, controlar la inflamación, detectar posibles complicaciones e indicar cuándo puede retomarse cada actividad.
El Dr. Eugenio Peluffo valorará de manera individual la vuelta al trabajo, el deporte y las relaciones sexuales.
No todas las pacientes deben seguir el mismo calendario.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener dolor?
Puede haber molestias durante los primeros días. Deben mejorar progresivamente con la medicación y el descanso.
¿Es normal que un lado esté más inflamado?
Puede ocurrir. Una inflamación muy repentina, dolorosa o que aumenta debe valorarse.
¿Cuándo puedo sentarme con normalidad?
Depende de la sensibilidad y de la inflamación. Conviene evitar periodos prolongados durante los primeros días.
¿Cuándo puedo volver a correr?
Cuando la cicatrización sea suficiente y el cirujano autorice el ejercicio de impacto.
¿Puedo mantener relaciones si ya no tengo dolor?
La ausencia de dolor no garantiza que la herida esté completamente cicatrizada.
¿Cuándo se ve el resultado definitivo?
Cuando la inflamación ha disminuido y la cicatriz ha madurado. El proceso puede prolongarse durante semanas o meses.
¿Estás valorando una labioplastia?
Conocer el postoperatorio es una parte esencial de la decisión.
Durante una consulta con el Dr. Eugenio Peluffo podrás recibir información adaptada a tu actividad laboral, tus hábitos deportivos y tus circunstancias personales.
También podrás conocer cómo se realiza la intervención, qué riesgos presenta y qué resultado puede esperarse.



